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PATOLOGÍAS DE LA PIEDRA NATURAL

DAÑOS OBSERVABLES EN LAS PIEDRAS DE COSNTRUCCIÓN.

Lo primero que se puede observar en el deterioro de una piedra es que esta cambia de aspecto y presenta una serie de cambios característicos en función al mal que le afecta. Podemos clasificar los daños observables en los siguientes:

– Modificación cromática: cambios de color, aparición de manchas, óxidos, verdinas, etc

                – Formación de costras: acumulación de partículas depositadas en la piedra formando costras o manchas costrozas, por diferentes causas como por ejemplo transformación química del propio material debido a sales disueltas, contaminación ambiental, etc.

– Suciedad: acumulación de polvo, hollín, etc

– Excoriaciones de la piedra: la piedra se deteriora por levantamiento de la parte más externa y expuesta de esta, y a su vez este deterioro puede calsificarse en:

  1. a) Exfoliación: pérdida del material en finas láminas.
  2. b) Descamaciones: pérdida del material en forma de escamas de pez.
  3. c) Placas: pérdidas de material en áreas bien marcadas y definidas, y con un grosor algo mayor y bastante homogéneo.
  4. d) Película: pérdidas de material semejante a las placas, pero de mucho menos espesor.
  5. e) Ampoyas: pérdida de material en forma de burbujas estalladas.

– Alveolización: conjunto de huecos que se forman por recristalización de las sales internas contenidas en la propia piedra o que se han trasladado a la piedra a través de la humedad, dándose en áreas fuertemente aireadas, que dan aspecto de queso de gruyere.

– Arenización: La piedra se deteriora en forma de arena fina o polvo.

Fisuraciones y fragmentaciones: Deterioro de la piedra por fragmentación o fisuración de esta por diversos motivos, cambios de temperatura, heladas, transmisión de esfuerzos, etc.

– Presencia de Microorganismos: formación de musgos, algas, líquenes, los cuales deterioran la piedra.

            Causas de deterioro de la piedra.

                Podemos dividir los agentes degradantes en dos tipos:

– Agentes externos.

– Agentes internos.

Por su origen podemos establecer la siguiente clasificación:

– Físico-mecánicos: el agua, el viento, cambios bruscos de temperatura, hielo, etc

– Ambientales químicos: contaminación atmosférica, salitres, etc

– Biológicos: musgos, líquenes, bacterias, etc

– Incompatibilidades: con morteros, metales, incluso con otras piedras.

– Uso inadecuado: no elegir la piedra apropiada a cada uso.

– Deficiente conservación y/o restauración: falta de mantenimiento y conservación, o restauraciones mal ejecutadas.

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