La riqueza geológica de las islas determina la variedad de sus rocas. Usadas desde tiempos prehistóricos en construcción, ceremonias funerarias, defensa y para la fabricación de útiles de trabajo, El uso de la piedra fue fundamental en un medio en que el metal era inexistente.

Procedentes de las series volcánicas más recientes son los basaltos, traquitas y fonolitas, utilizadas para la talla y arquitectura popular y señorial, como se puede observar en sillares, cornisas y portadas de numerosas iglesias, monumentos civiles y fortalezas de poblaciones. Son la mayoría de estos materiales de origen volcánico.

El basalto presenta un color oscuro, entre gris y negro, y se caracteriza por su gran dureza. También de origen basáltico es la piedra molinera, negra, brillante, muy dura y con numerosos orificios, utilizada tradicionalmente para fabricar ruedas de piedra para los molinos debido a su aspereza. La toba suele ser rojiza o de color ocre, arrojados al aire durante las erupciones.

La puzolana es una especie de conglomerado poroso y ligero, muy atractivo. Las fonolitas y traquitas son, en cambio, compactas, presentando a menudo placas de feldespato y lascas que le otorgan una coloración y textura muy estéticas.

La Piedra es uno de los más antiguos materiales de construcción empleados por el hombre como ya hemos dicho en publicaciones anteriores. Este aprendió a trabajar y manejarla como arma, como herramienta y como materia prima para la construcción de sus primeros refugios y monumentos. Muchos de estos objetos y construcciones primitivas han llegado hasta nosotros, gracias a las condiciones excepcionales del material con que fueron realizadas. La piedra se encuentra en la naturaleza en formaciones de grandes dimensiones, sin forma determinada. La piedra no precisa para su empleo más que la extracción y la transformación en elementos de forma adecuada. Sin embargo, es necesario que reúna una serie de cualidades que garanticen su aptitud para el empleo a que se destine.

                Desde el comienzo de la conquista de las islas, la piedra natural canaria ha sido utilizada como elemento constructivo estando presente en la arquitectura canaria y extendiéndose su uso hasta nuestros días. La diversidad petrológica que existe en el archipiélago canario no pasó desapercibida para los conquistadores que la utilizaron como material constructivo ante la imposibilidad de fabricar otros materiales como el ladrillo por escasez de materia prima, a demás de su belleza y resistencia natural.

El uso extensivo de la piedra natural en la arquitectura ha sido posible por la escasa distancia de transporte entre la zona de extracción o cantera y la zona de instalación o colocación, el coste respecto a otros materiales a importar y la más o menos facilidad de labranza dependiendo del tipo de piedra usada, que permite usar diferentes diseños en los elementos arquitectónicos. Estas ventajas han consolidado la piedra natural como prácticamente el único material utilizado en la arquitectura isleña hasta tiempos recientes tanto en su uso civil como militar, conjuntamente con la madera pero esta última en bastante menor proporción.

El vulcanismo canario ha dado una enorme riqueza petrológica con texturas y colores inusuales respecto a otras rocas ornamentales utilizadas en el resto de España. Sin embargo, esta variabilidad no se ha traducido en un importante número de piedras de cantería quedando restringidas a unos pocos tipos petrológicos. Algunas de las causas son la elevada densidad de fracturas, estado tensional importante en la piedra, baja resistencia, la fuerte heterogeneidad de tamaño de los cristales o la elevada versicularidad.

A pesar de estas restricciones, tenemos hermosos ejemplos de piedra natural siendo las más usadas las siguientes: la «Piedra Azul de Arucas», «Piedra del Monte», «Piedra de la Barra de las Canteras», «Piedra Amarilla de Teror», «Piedra de Canto Blanco» o «Piedra Verde de Tirma» etc, que han dejado en el Conjunto Arquitectónico-Artístico de los barrios de Vegueta y Triana una impronta en su arquitectura que ha suscitado el interés turístico y la sensibilización de las Autoridades por el cuidado de su Casco Histórico.

Conocidas son otras canteras que existen en la isla, que han destacado por el distinto cromatismo: la de piedra roja de Tamadaba, la de Ayagaures, en sus tonalidades amarillo-ocre y rojiza, la piedra amarillo-ocre de Teror, la piedra blanca de la Presa de Pinto de Arucas, la veta de la Cantera de Gáldar, la de piedra gris oscura de San Lorenzo, la del Monte, la piedra de Tintaya, con su aspecto veteado tan característico, extraída de la montaña de Tindaya, y otras de menor cantidad. En la actualidad, muchas de ellas tienen restringida su extracción.

Todas estas piedras son de la provincia de Las Palmas, pero En Tenerife también se explotaron varias canteras en los mantos de piroclastos que vomitó el Teide hacia la banda sur por las laderas de Arico, Granadilla de Abona y San Miguel, siendo muy famosa la losa chasnera de Arico.Los canteros y labrantes de Arico mantuvieron a lo largo de siglos una continuada labor artesanal de la piedra cuyo producto losas y cantos se emplearon para levantar edificios, construir canalizaciones y arquitecturas hidráulicas que también se exportó a las Indias, Cuba, etc.

A continuación describiremos brevemente los tipos de piedra natural existente en la Provincia de Las Palmas, debido a que es en esta provincia donde la cantería y la piedra alcanzan mayores cotas de popularidad, debido por una parte a la gran variedad de piedras disponibles y sobre todo a la alta especialización que alcanzan los Canteros Gran canarios y destacando sobre todo los canteros Aruquenses.

Es en Arucas donde el oficio de cantero y/o labrante alcanza su máximo apogeo en Canarias. A inicios del siglo XX, en una de las canteras más valoradas de Gran Canaria, la de La Goleta (Arucas), podían estar trabajando una cifra cercana a los mil labrantes contando las diferentes especialidades que comprendía el trabajo en la cantera,(Cabuquero, repartidor, entallador, labrantes y tallistas). Es, además uno de los municipios que más labrantes ha tenido y tiene en la actualidad. Se mantiene por una mezcla entre tradición y nuevas tecnologías.

El trabajo de cantero se compagina con el del labrante, también llamados tallistas, escultores o artistas de la piedra. Estos últimos llegaron a trasladarse a las diferentes Islas de Canarias para realizar sus trabajos en los monumentos y grandes edificios. Cuba contó con algunos labrantes que se encontraban exiliados y participaron en la labra del Malecón de La Habana. También llega la piedra de Arucas hasta San Antonio de Texas (Estados Unidos). Hay datos de su presencia en el sur de Bolivia y en Venezuela en la Plaza de Canarias de Caracas.

En la Isla de Gran Canaria se encuentran en activo la mayoría de las canteras, aunque muchas tienen restringida su extracción. Entre las más importantes podemos destacar: La Cantera de Piedra Roja de Tamadaba, La Cantera de Piedra Verde de Tirma, la Cantera de Ayagaures, La Cantera de Piedra de Ocre de Teror, La Cantera de Piedra Blanca de la Presa de Pinos de Arucas, La veta de la Cantera de Gáldar, La Cantera de Piedra de San Lorenzo, La Cantera del Monte y La Cantera de la Piedra Azul de Arucas(Cantera de Rosa Silva), además de estas canteras, en Arucas se explotaron y algunas aún se explotan las siguientes; la cantera de El Mirón, Cantera del Lomo de Tomás León, situada en la punta de Arucas, Cantera de los callejones, cantera de la Fula, Cantera de El Cerrillo, entre otras.

De la docena de canteras que tenía este municipio, muchas nombradas anteriormente, las más importantes estaban en El Cerrillo  y en El Lomo de San Pedro,  además de las ya desaparecidas de El Mirón y la que estaba situada junto a la antigua ermita de San Pedro, cerca de la fábrica de azúcares,  después del ron, entre las carreteras a Moya y Bañaderos, de las cuales se extraía la conocida Piedra de Arucas, de granos cristalinos y color gris azulado. La cantera de La Fula era de fractura rugosa y color blanquecino. Más reciente es la cantera conocida como de «corea» en el lugar de Rosa Silva considerada de muy buena calidad de color gris y azul intenso. Este nombre le viene de cuando estalla la guerra en Corea, y según cuentan los labrantes: Un día llegó alguien gritando “hoy ha estallado la guerra de Corea”, y como esta piedra es tan dura un labrante contestó “chiquita guerra tenemos nosotros aquí con esta piedra”, a partir de esta anécdota fue conocida como la cantera de Corea. (esta anécdota es sacada del libro EL OFICIO DE LA PIEDRA DE ARUCAS Y SU PUESTA EN VALOR COMO RECURSO TURÍSTICO. Personalmente recomiendo este libro a todo aquel que quiera conocer el mundo de la piedra natural y concretamente la piedra de Arucas.)

La cantería de Arucas es conocida desde los primeros siglos de la colonización europea y generó a lo largo del tiempo una vieja tradición centrada en los barrios de El Cerrillo y La Goleta, con técnicas transmitidas de padres a hijos. Desde este artículo quiero recomendar la visita a la fábrica de Piedras de MECOHERSAN situada en la calle Camino de los Callejones Nº4 en Arucas capital, donde como testigo de lo que fue la antigua cantera, se ha dejado un espacio dedicado a MUSEO, donde se apreciará el risco de donde se extrajo la piedra para la iglesia de Arucas y la Catedral de Las Palmas, así como todos los utensilios y herramientas, recreaciones de cómo era una cantera y paneles explicativos para que la gente valore y aprecie el trabajo de estos artistas de la piedra. Es una visita muy recomendada para conocer los distintos oficios de que se ejercían en las canteras de piedra.

                Breve descripción del tipo de piedra de algunas canteras de Arucas.     

                Cantera Lomo Tomás de León, se extrae una roca de origen basáltico, con aspecto grisaseo de grano muy fino, casi sin ley. Apta para cualquier uso excepto la pulimentación extrema.

                Cantera de Rosa Silva o de Corea, de donde se extrae la Piedra Azul de Arucas roca de origen basáltico, con aspecto gris azulado de material muy compactado que pule de modo similar a los granitos. Es apta para cualquier uso, aceptando cualquier tipo de acabado salvo el Labrado por su extrema dureza.

                Cantera el Mirón, se extraía una piedra de color gris azulado, considera una de las mejores piedras por muchos labrantes por ser compacta, con cuerpo y buena de trabajar. De esta cantera se extrajo la mayor parte de la piedra de la iglesia de San Juan Bautista de Arucas.

                Canteras de El Cerrillo o de los callejones, con piedras similares a las anteriores de color gris azulado.

                 Cantera de la Fula, donde se extraía una piedra de características totalmente diferentes, de color crema.

Como ya se ha dicho existían muchas otras canteras en Arucas, siendo el municipio mas prolifero en cuanto al arte de la piedra en Canarias.

              Breves Antecedentes de la cantería en Arucas.

Desde sus comienzos, la historia de la Ciudad de Arucas ha estado ligada estrechamente a su medio geográfico y al esfuerzo de sus moradores por mejorar su calidad de vida. La localización de la Ciudad en la ladera Sur y Sureste tiene,  curiosamente, su origen    en el poblamiento indígena. Después de la conquista, este lugar se fue poblando, principalmente a comienzos del siglo XVI, de varios caballeros a los cuales se les entregaron tierras y aguas tras el Repartimiento de las islas. Se estima que en 1503 la fundación de Arucas era ya un hecho. La ciudad empezó a gestarse a partir del pequeño caserío que se fue apiñando alrededor de la Ermita de San Juan, situada en los mismos terrenos que ocupa la actual iglesia. En 1515, el obispo Fernando Vázquez de Arce eleva la Ermita al rango de Parroquia. Arucas, que venía teniendo la consideración de Lugar, obtiene la concesión del título de Villa entre 1515 a 1517.

Dos eventos significativos fueron la fundación de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas en 1545‐1546 y la constitución del Mayorazgo de Arucas (1572‐1859) por Pedro Cerón.

El desarrollo económico de Arucas vino marcado por el cultivo de la caña de azúcar durante el siglo XVI, pero la crisis de este cultivo, a finales de este siglo, provocó numerosas calamidades durante el siglo siguiente. En el siglo XVIII se implantaron los cultivos de la vid, millo, trigo, papas y frutales. Durante el siglo XIX, se producen importantes cambios políticos y económicos, que influirán decisivamente en la aparición de una nueva imagen urbana en el casco antiguo de la Ciudad. Así, Arucas consigue erigirse como municipio con alcalde y Ayuntamiento propio en 1813.

La explotación de los nuevos terrenos y la puesta en marcha de singulares obras hidráulicas, protagonizadas por la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, como la elaboración de acequias, cantoneras y presas, significó el comienzo de un gran desarrollo agrícola. Los cultivos predominantes en esta época fueron el de la cochinilla, hasta 1883, el cultivo de la caña de azúcar (en su segundo ciclo), hasta 1920, y por último,  el cultivo del plátano, que tendría su auge hasta los años 70 del siglo XX.     La rentabilidad económica y la prosperidad, producto de estos cultivos (especialmente de la platanera), posibilitó el aumento de la población y, con ello, el deseo de mejorar la infraestructura urbana siguiendo los ideales promulgados en la capital. Así, por ejemplo, se acondicionaron carreteras, se construyen diversos edificios, como el templo parroquial de San Juan Bautista, el palacete de la Marquesa 4 de Arucas, la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, así como diversas residencias que conforman el actual Centro Histórico de la Ciudad de Arucas, pero sobre todo se realizaron nuevas obras de carácter público (Casas Consistoriales, Mercado Municipal, Matadero Municipal, Plaza de San Sebastián, etc.), para cubrir las necesidades de la nueva clase social, la burguesía terrateniente o aguateniente; se remodelaron fachadas, etc todo esto unido a la existencia de multitud de canteras de piedra de muy buena calidad impulsa notablemente la profesión del labrante.

Algunos antecedentes históricos de la profesión los tenemos en los libros de bautismo, donde aparece la condición de los padres. Así, en 1603, Jerónimo de Mendoza es «menestrado», algo así como oficial de cantería; en 1653, Antón Pérez es llamado «maestre de cantería», y un año después es «maestro de San Juan», posiblemente por realizar alguna obra importante para la iglesia antigua; en 1657, Luis Báez es «maestro mayor de canteros»; en 1682, Cristóbal Déniz es cantero. Una profesión perfectamente organizada con responsabilidades definidas según su función.

La labor de los artesanos de la piedra fue ampliamente demandada en momentos de gran dinamismo constructivo, siempre en función de la estética arquitectónica dominante. Un ejemplo de ello se puede encontrar a inicios del s. XX, cuando en las canteras de Arucas podían estar trabajando más de mil personas, cuya función específica, desde la extracción a la terminación, tiene distintas especialidades como ya se ha nombrado anteriormente. El auge de la agricultura trae consigo la realización de obras para conducciones de agua, troneras de reparto de aguas y como no con el aumento de la riqueza, la construcción de nuevos edificios cada vez más ornamentados, lo que propicia un gran auge de la profesión del labrante en Arucas.

Esta hermosa piedra azul, antes de la mecanización actual, era extraída de la tierra en las históricas vetas, muchas ya desaparecidas, con el esfuerzo y la maestría del cabuquero para no romper la hebra de la piedra, utilizando cuñas hasta encontrar el quiebre de la hebra. Después, con herramientas como el marrón, la barra y el pico de recalar, el bloque se desprendía de la veta para pasar a las manos del entallador, quien, sabiamente y conociendo el destino de cada uno de sus imaginarias partes, utilizando más cuñas, el pico y la mandarria -ese pequeño marrón o gran mazo- con la ayuda de las escuadras, realizaba el despiece en diferentes trozos.

A partir de aquí, el cantero empezaba a dibujar con su lápiz, en los cartones, qué forma habría de tener y qué función tenía que prestar.

Definido el destino y la prestancia que tendría, el labrante la tallaba extrayendo del alma y cuerpo de la piedra la belleza en las múltiples formas que había abocetado el cantero, fueran seres humanos, animales, flores o simplemente dibujos geométricos. Y para ello se valía de compases, escuadras y metros, cinceles, punzones, trinchantes, fiadores, plomadas, y escoplos.

La alusión a la emblemática piedra gris-azulada de Arucas es constante en cualquier guía histórica del municipio y de la isla: arquitecturas domésticas, religiosas, públicas e hidráulicas, obras de ingeniería, tallado artístico, etc. Una piedra que desde El Puertillo se embarcaba en veleros hacia otras islas y que llegó hasta el Nuevo Mundo. En Canarias son muchas las obras arquitectónicas que utilizan la cantería de Arucas, el ejemplo más notable lo constituye la obra neogótica de la iglesia de San Juan en esta ciudad.

               Algunas otras canteras de la provincia de las palmas.

                Ayagaures. La piedra que se extrae de la cantera de Ayagaures,(san Bartolomé de Tirajana) en sus dos variedades roja y amarilla, es muy apreciada en la construcción por su valor decorativo para fachadas y pavimentos, combinándose con piedras de otras canteras de la isla. En el Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo”, hay un puente realizado con piedra de este lugar, que es una réplica del antiguo Puente de Piedra que atravesaba el Barranco Guiniguada a su paso por La Ciudad, uniendo los barrios históricos de Triana y Vegueta. En uno de sus lados está labrado el escudo de la isla de Gran Canaria. Otros edificios de interés realizados con esta piedra son la Basílica de Nuestra señora del Pino, en Teror, o los juzgados de San Cristobal de la laguna, Tenerife.

                Galdar.

Desde mediados del siglo XX, cuando las Islas Canarias comienzan a recuperarse de las crisis generadas por las guerras de 1936 a 1945, con un aumento notable del tráfico rodado que permitía una mayor facilidad de los transportes de las pesadas cargas de la cantería, comenzó a expandirse el comercio de los tradicionales cantos de Gáldar, sobre todo para la construcción de paredes de carga en edificios domésticos y muros de cerramientos de fincas agropecuarias gracias al auge que comienza a tener la agricultura después de años de penurias, aunque ya desde finales del siglo XIX y principios del XX con el aumento de la superficie de las plataneras y el crecimiento de la trama urbana el canto de Gáldar había comenzado a generalizarse por toda la comarca del Noroeste extendiéndose incluso a otras zonas de la isla.

Entre 1946 y 1960, aproximadamente, es el momento en que, progresivamente, desaparece la mampostería ordinaria de las obras arquitectónicas, una técnica en la que los mamposteros empleaban cabezas y mampuestos de piedra con barro o en su caso con cal, para levantar las paredes. Y, así mismo, la albañilería pierde (por las crisis bélicas al no entrar materiales en los puertos) uno de los materiales que con gran éxito se había introducido en Canarias en el marco del puerto franco: el cemento Pórtland, momento en que la cal, fabricada en las islas con caliches procedentes de Fuerteventura y Arinaga, sobre todo, alcanzó su mayor apogeo. Es, por tanto, la época dorada de los también “dorados” cantos de Gáldar, color que predominó a lo largo de varios años en las construcciones domésticas y agrícolas del Norte de Gran Canaria los cuales podemos ver incluso en la antigüedad en las comarcas del noroeste de la isla.

Pero su historia es más profunda. Las canteras de Gáldar se venían explotando desde muchos siglos atrás, incluso en la sociedad aborigen. En el Parque Arqueológico de la Cueva Pintada del Gáldar se puede apreciar cómo el canto dorado estaba generalizado en la construcción de las viviendas aborígenes, donde constata una extrema finura en sus perfiles que puede inducir a pensar que debieron ser trabajados como todo primor e incluso con materiales metálicos con lo que, de ser así, podemos hablar de los años de transición en que los canarios ya estaban en contacto con las culturas europeas, entre mediados del siglo XIV y la Conquista, a finales del siglo siguiente.

Tras la Conquista las nuevas técnicas arquitectónicas introducidas desde los reinos peninsulares continuaron empleando como materia prima principal los cantos del volcán, incluso en grandes obras. Es el caso del templo parroquial de Santiago (1778-1826) levantado con sillares extraídos de La Montaña.

También se extrajo materiales en otras canteras de otros tipos de piedra, en las medianías bajas, en Rosas de Grecia (Piedra del Agua) una piedra azul, más resistente (materiales fonolíticos del Primer Ciclo),más parecida al la piedra azul de Arucas, pero con algunas diferencias, con las que se levantaron las doce columnas del templo así como los adoquines de las calles. Asimismo se utilizaron sillares de La Montaña para el famoso Puente de Los Tres Ojos, construido a finales del siglo XIX, en el barranco de Gáldar, según proyecto del ingeniero don Juan León y Castillo. El Teatro, construido en 1912, se levantó con materiales de la cantera de La Audiencia. Siendo estos algunos de sus ejemplos más significativos.

Con el abaratamiento del transporte por carretera, el canto de Gáldar se extendió por toda Gran Canaria, en la primera mitad del siglo XX. Su forma más típica eran los cantos de dimensiones (60 x 40 x 20 cm). Pero la generalización, en los años sesenta, del cemento fabricado en Arguineguín y de las fábricas de bloques huecos con argamasa de picón y cemento, una de las cuales se hallaba en Piso Firme (Gáldar) los relegó en el olvido. Y dicho sea de paso estamos hablando de la fabrica de bloques de mister Leacock, un inglés que se hizo canario y que merece ser recordado.

                Tindaya. La montaña de Tindaya (Fuerteventura) es el resultado de un proceso de intrusión de materiales antiguos que quedaron al descubierto por intensos procesos erosivos. El interés geológico de la montaña se caracteriza por la calidad de la piedra que lo constituye, una traquita de color gris-marrón claro con un veteado peculiar. Se trata de una piedra de gran calidad y muy apreciada por su característico veteado. Ha sido utilizada como materia prima en edificios tan simbólicos como la sede de Caja Canarias de Santa Cruz de Tenerife o el Auditorio Alfredo Kraus, entre otros.

               Cantera Montaña Bermeja – Piedra Bermeja. Situada en el Término Municipal de Tefía, isla de Fuerteventura, de ella se extrae la denominada Piedra Roja Bermeja, piroclasto basáltico cementado, con gama de colores desde el morado hasta el rojo. Con suficiente consolidación para obtener láminas de 2 o más centímetros, comercializadas como losas y sillares. También se presta al moldureo grueso e incluso a esculturas. algunas de las obras más destacadas realizadas con esta piedra son; Faro de la Entallada (Fuerteventura), Museo de las Ciencias de la Laguna (Tenerife),Gran Hotel Costa Meloneras (Gran Canaria),Hotel Rio Calma (Fuerteventura),Terminal de Guaguas de Puerto del Rosario (Fuerteventura),Hotel Gran Canaria (Madrid – Gran Vía).

 

              La Cantera de piedra roja de Tamadaba. Está situada en el centro del Pinar de Tamadaba ( Artenara). Esta piedra es compacta, de muy buenas cualidades por su formación geológica es dura y muy apreciada para la decoración de fachadas.

              La Cantera de piedra verde de Tirma. Se encuentra dentro de la finca de Tirma en Cuevas Nuevas y en Carreño, en los limites de La Aldea de San Nicolás. Esta piedra no es tan compacta como la de Tamadaba  y su color es verde.

              La Cantera de Piedra Ocre de Teror. Ubicada en el Barranco de Teror, actualmente no se permite extraer piedra. Con esta piedra se realizo la fachada principal de la Casa de Colón.

              La Cantera de Piedra Blanca de la Presa de Pinos de Arucas. Ofrece una piedra caliza, cargada de vivos de color verde y azulado, los cuales hay que tallar con mucho cuidado.

             La Cantera de Piedra San Lorenzo. De piedra de color ocre, blanda y caliza ideal para la fabricación de bloques para fabricación de muros.

              La Cantera de Piedra del Monte. Conocida por los labrantes de Arucas aunque estaba situada en Bandama. Su piedra de color Azul es parecida a la de Arucas, pero algo mas porosa.

              Cantera, Valsequillo. El topónimo de este barrio, situado entre la carretera de Telde a Valsequillo (GC-041) y la de San Roque a Valsequillo (GC-810), es mencionado por primera vez en el segundo cuarto del ssiglo XVII como Hoya de La Cantera. El nombre tiene su origen en la existencia de una antigua extracción de piedra de cantería vinculada a la construcción de la Iglesia de San Juan, situada al fin al término del barrio, apreciándose desde muy lejos el impacto visual del gran tajo que se le dió a  la montaña basáltica para la extracción de la piedra. Según las crónicas, una de las torres de la Iglesia de San Juan de Telde se construyó con piedra de esta cantera. Se trata de una de las nuevas torres neogóticas diseñadas en el año 1889 por el arquitecto diocesano Laureano Arroyo Velazco, que sustituirían a la anterior llamada del reloj y a la de la conquista, convertida por Benito Lucero en campanario en el año 1672.

Otro tipo de canteras es la de areniscas segmentadas en las que se extraían las pilas para destilar agua. Se trata de un material poroso, como es la arenisca segmentada existente en Las Canteras de Las Palmas de Gran Canaria, donde hasta principios del siglo XX existía una industria de extracción en la playa que dio nombre a la famosa Playa de Las Canteras. También se explotaron unas canteras de areniscas para pilas de destilar, en Jinámar, exactamente por donde cruza la autovía Gran Canaria, dirección Sur, en la estación eléctrica de UNELCO y la Desaladora de Las Palmas, concretamente donde se enclavan las torres metálicas de tendido para el transporte del fluido eléctrico. Las pilas de destilar generaron un activo comercio a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX ya que eran muy demandas en América adonde los colonos de origen canario llevaron esta tradición de destilar el agua.

Son innumerables la cantidad de canteras y de tipologías de piedras existentes en el Archipiélago Canario, por lo que se ha tratado de dar una idea general de los tipos de piedras más usados sobre todo en la provincia de Las Palmas, sabiendo que faltan bastantes por nombrar. Se quedan en el tintero multitud de canteras diseminadas por las islas y otros tantos tipos de piedras usadas por los canarios durante los últimos siglos, exportándose incluso fuera de las islas. De todas las piedras naturales nombradas cabe decir que las más usada y conocidas en las islas son las de Arucas, extendiéndose su dominio aún en nuestros días, debido a su extraordinaria calidad aparejada al magnifico trabajo de sus labrantes.

Con este artículo se pretende dar a conocer el riquísimo patrimonio en cuanto a piedra natural y calidad de los labrantes que tenemos en el Archipiélago Canario.