HUMEDADES POR CONDENSACIÓN.

En cuanto llega el invierno en muchas casas comienzan los problemas de humedades por condensación. Es un tipo de humedad que se da en un gran porcentaje de las viviendas sobre todo las construidas en los últimos 20-25años. Hablando siempre desde el punto de vista de la construcción en Canarias, donde nunca se ha tenido muy en cuenta el aislamiento de la envolvente de las viviendas.

 

Este tipo de humedad aparece en el interior de algunas viviendas, normalmente en zonas  como por ejemplo esquinas de habitaciones, detrás de cortinas de ventanas, zonas próximas al techo, detrás y dentro de armarios, techos de cuartos de baño, etc,  normalmente con la aparición de manchas de color gris verdoso o negro, estas manchas son realmente hongos.

Influye mucho en la aparición de este tipo de humedades la incidencia del sol en las estancias, siendo más afectadas normalmente las menos soleadas y con orientación norte. En estos casos es mayor la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior que las demás orientaciones. Por esto, la temperatura superficial interior de la pared de cerramiento sino esta bien aislada puede llegar a ser inferior a la temperatura de Punto de rocío interior provocando condensaciones en estas zonas que se hubieran evitado con un mejor diseño del cerramiento, ya sea aumentando el espesor del mismo, colocando una cámara de aire o utilizando un aislante térmico con barrera de vapor. Estas pequeñas gotas de agua no visibles a simple vista, son las que favorecen la aparición de los hongos, y estos a su vez son los que generan el conocido olor a humedad.

Para una mejor compresión pondré un ejemplo, si tenemos una cerveza dentro del frigorífico podemos ver que la botella esta completamente seca, pero que pasa si la sacamos y la dejamos fuera, veremos que en poco tiempo esta se llenara de gotas de agua, esto no es más que el aire que se condensa al contacto con la botella fría, el aire alcanza su punto de rocío y condensa en pequeñas gotas. Algo parecido es lo que ocurre en los cerramientos de las viviendas sin aislamiento o con aislamiento defectuoso, el aire frío exterior normalmente en horas nocturnas, enfría las paredes y como en el interior tenemos un aire más caliente y cargado de humedad, se produce la condensación. Este efecto podemos verlo reflejado en los cristales de las habitaciones  al levantarnos temprano, los cristales están llenos de pequeñas gotas de agua, y es que a la diferencia de temperatura entre exterior e interior hay que añadir la generación de vapor de agua que se produce dentro de la vivienda, ya sea en el baño al ducharnos con agua caliente, al cocinar o simplemente con la respiración humana, con lo que en el interior tenemos un aire más cálido y cargado de humedad, lo que unido a una pared fría da origen a la condensación.

Las perfectas condiciones de habitabilidad es tener una temperatura entre 16 y 24 grados centígrados y una humedad relativa de entre el 40 y 70 por ciento. Las situaciones que alteran estas condiciones suelen ser las calefacciones durante el invierno que suelen superar los 24 grados y una humedad inferior al 30 por ciento. Todo esto combinado con la falta de ventilación en el hogar aumenta los riesgos de padecer alguna enfermedad.

 

Para evitar su aparición y la consiguiente formación de hongos y mohos debemos mantener la humedad relativa interior con niveles inferiores al 70%, para lo cual se propone como primera medida y una de las más importantes una mejora de ventilación en las viviendas, así como la reducción en la producción de vapor de agua. A continuación se describen algunos consejos.

– Apertura de ventanas de las viviendas, al menos una hora al día, aconsejándose las primeras horas de la mañana. Con ello nos referimos no sólo a las ventanas de las estancias con humedad sino también a ventanas con orientación opuesta a las estancias mencionadas de tal manera que se realice una circulación de aire mejorando la renovación del mismo, y por consiguiente, la ventilación, este punto es muy importante, una incorrecta ventilación aumenta considerablemente la aparición de este tipo de patología.

– Instalación de rejillas en las partes bajas de las puertas de los locales de producción de vapor, como son los baños y las cocinas, para que se establezca una corriente de aire a través de los “shunt” de ventilación o de las ventanas, creando una depresión en estos recintos evitándose así la propagación del exceso de vapor de agua a otras estancias.

– Instalación de mecanismos de cierre automático en las puertas, o mantenerlas cerradas mientras se cocina o mientras se bañan ya que son periodos de máxima producción de vapor.

– Instalación de campanas, extractores y columnas de ventilación forzadas en cocinas y baños de manera que el vapor de agua no pase a otras habitaciones más frías como son los dormitorios donde la condensación es frecuente.

– Debe evitarse o minimizar en lo posible la calefacción por gas y los calentadores de agua con

este combustible así como quemadores de gas, de ningún tipo, en zonas habitables, los calentadores a gas mejor en solanas. Se debe tender a calefacciones centralizadas, suelo radiante o calentadores eléctricos.

– El secado de la ropa es otra fuente importante por lo que se debe prever un lugar exterior para ello, cuidando que el aire de secado no introduzca dicho vapor en el interior de la vivienda.

– Deshumidificadores es la forma ideal de evitar la condensación, pero las unidades domésticas de deshumidificación son insuficientes y sólo pueden reducir el riesgo de condensación. Este tipo de soluciones funcionan bien en interior de pequeñas estancias y en armarios.

 

Si tras realizar las anteriores actuaciones persistiera el problema, se recomienda un estudio más exhaustivo para determinar los valores máximos de humedad relativa en el interior de las estancias con humedad, así como otros parámetros (temperatura interior, temperatura exterior, humedad exterior), con la ayuda de un termo-higrógrafo para poder calcular y dimensionar el material necesario de aislamiento a instalar, para que sea efectivo, con el menor aporte económico posible y con la menor pérdida de espacio, ya que este tipo de soluciones se llevan a cabo en su mayoría en el interior de las viviendas, al ser mucho más caras ejecutarlas en el exterior., de las posibles soluciones, una de las más viable y económica es trasdosar al cerramiento por su cara interior una capa de aislante térmico, una barrera de vapor y posteriormente el levantamiento de un tabique con su revestimiento. Se aconseja la proyección de espuma de poliuretano como aislante térmico, según espesor calculado, colocación de una barrera de vapor tipo lámina de aluminio o de polietileno (para evitar condensaciones intersticiales), trasdosado de un panel de cartón-yeso, tipo pladur, evitando en lo posible los puentes térmicos.

– Otra posible medida a efectuar sería la sustitución de la carpintería por una con rotura de puente térmico o al menos sustituir el acristalamiento existente por otro de mayor resistencia térmica, del tipo Climalit o similar.

– En la actualidad también se pueden instalar aparatos que son como pequeños ventiladores que impulsan aire del exterior hacia el interior, que puede ser calentado por resistencia eléctrica e instalación de rejillas de aireación en estancias opuestas, esto consigue que la vivienda este mejor ventilada, y a sobrepresión de modo que el aire no puede entrar por estas rejillas sino que sale al exterior. Su inconveniente es el consumo eléctrico en invierno, ya que hay que calentar el aire que metemos en la vivienda para que esta no pierda confort.

 

Os aconsejo que si vais a pintar una estancia con humedad por condensación primero eliminéis el hongo con limpiadores para tal fin o simplemente con agua y lejía, tomando las medidas de seguridad oportunas. Posteriormente podéis pintar a ser posible con pintura antimoho. Pero esta es una solución meramente estética, y recordad que el moho a la larga puede provocar posibles alergias o infecciones pulmonares, eliminadlo lo antes posible.