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Abordaremos esta sintomatología en dos partes, por una parte veremos las Eflorescencias y por otra parte las Criptoflorescencias aunque siempre vengan de la mano. No se profundizará en los fenómenos químicos que la producen para no complicar su comprensión.

La eflorescencia se trata de un fenómeno que se produce en la superficie exterior de los cerramientos y consiste en la recristalización de sales que normalmente pertenecen al mismo cerramiento distribuidas mediante disolución con el agua que los atraviesa y una evaporación posterior al llegar a la superficie. Para que se produzcan las eflorescencias es necesario la existencia de tres factores:

Sales en disolución en alguno de los elementos que compongan el cerramiento. Principalmente son los materiales porosos los susceptibles a contener sales solubles: obras de fábrica, pétreas, cerámicas, y fundamentalmente morteros y hormigones.

Presencia de humedad. La más habitual sueles ser la humedad infiltrada, pero los pueden producir alguno de los  tipos de humedades descritos en los apartados anteriores (condensación, infiltrada, ascensión capilar, accidental). Muchas veces humedad del propio elemento de obra..

Transporte de las sales a través de los cerramientos hasta que se produce la recristalización. Esta recristalización puede suceder en la superficie o en el interior del material, dependiendo de la naturaleza de las sales, de la porosidad de los materiales y de las condiciones de evaporación. En caso de que la recristalización se produzca en alguna oquedad de los materiales se denomina fenómeno de criptoflorescencia. Este  último fenómeno es el más lesivo, por tanto las eflorescencias son lesiones químicas de las fachadas.

EFLORESCENCIAS Y CRIPTOFLORESCENCIAS  por lo general las sales son, en mayor o menor medida, solubles en agua. Cuando una disolución de  sales se evapora lentamente, el residuo que queda, esta constituido por una sustancia sólida en forma de cristales (es el mismo proceso que se realiza en salinas para la extracción de la sal común, denominada cloruro sódico). Al calentarse estos cristales o bajar la presión del vapor de agua que les rodea, pierden agua, reduciéndose a polvo o pequeños cristales. Esta agua combinada en forma molecular con la materia que la contiene, se denomina de hidratación o cristalización y a la sustancia hidratos Normalmente, las sales, en ambientes húmedos, absorben agua y pueden llegar a disolverse en ella. Por desgracia, todos los materiales que conforman los elementos constructivos llevan en su composición sales solubles, en mayor o menor grado,  como son las rocas, arcillas de los ladrillos, morteros, áridos, agua de construcción, agua del subsuelo, lluvia, etc. Al humedecerse el material las sales que contienen se disuelven en el agua y son transportadas por ella en su movimiento a través del sistema poroso del material, quedando depositadas con mayor frecuencia en su superficie por efecto de la evaporación del agua.

Estas sales, por aporte de agua, pueden llegar a disolverse nuevamente con mayor o menor facilidad. Para cada sal, el tamaño de los cristales depende de las condiciones de cristalización. A veces se forman cristales alargados que pueden provocar el levantamiento de pinturas y revocos.

En el proceso de hidratación-deshidratación, los cristales, generalmente, varían de volumen. Si este proceso se realiza en la superficie del material estamos en presencia de eflorescencias, que se presentan como manchas blanquecinas. Si tiene lugar el proceso en el interior de los poros, el fenómeno se llama criptoflorescencias. Esta situación es la más nociva, pues la presión que se origina en las paredes de los poros puede producir la rotura micro estructural del material, transformándolo en un producto pulverulento. A veces se acompaña también este fenómeno con escamaciones o desplacaciones, que no es más que la exfoliación del material, y puede terminar con su destrucción.

Las sales que con más frecuencia se encuentran en los muros son: sulfatos, cloruros, nitratos y carbonatos de sodio, potasio, calcio o magnesio. Los sulfatos y nitratos pueden proceder de la presencia de materia orgánica, bacterias, del terreno y de la lluvia acida. Los cloruros los aportan el ambiente marino o terrenos cercanos al mar y aquellos terrenos que contienen yacimientos salinos. Los carbonatos, generalmente, los puede aportar el cemento presente en morteros y hormigones y, en edificios antiguos, la cal ampliamente empleada.

A continuación nos centraremos en esta primera parte en las Eflorescencias que como ya vimos denominamos así a los cristales de sales, generalmente de color blanco, que se depositan en la superficie de ladrillos, tejas y pisos cerámicos o de hormigón. Algunas sales solubles en agua pueden ser transportadas por capilaridad a través de los materiales porosos y ser depositadas en su superficie cuando se evapora el agua por efecto de los rayos solares y/o del aire.

Comúnmente se distinguen dos tipos de eflorescencias:

Eflorescencia primaria. Se forma debido a la humedad presente en los elementos de obra recientemente terminada. Normalmente desaparece en pocos meses.

Eflorescencia secundaria. Aparecen en obras con cierta antigüedad, más de un año desde su finalización como mínimo, debido a condiciones favorables propias de los elementos constructivos o del medio tales como alta porosidad, humedades elevadas, defectos constructivos que favorecen humedades, etc. En ocasiones  la eflorescencia primaria puede retroalimentarse y convertirse en cíclica, pasando a secundaria.

Como ya hemos explicado para la formación de Eflorescencias es imprescindible que existan por un lado sales, y por otro agua, veamos posibles orígenes de estas.

            Orígenes de las sales.

-los morteros y sus agregados usados en obra, son la principal fuente de sales y la causa principal de la mayoría de las eflorescencias.

-El terreno también suele contener sales, el contacto directo entre terreno y cerramientos proporciona el traspaso de humedad con disolución de sales que migran desde el suelo al muro.

-Los elementos constructivos tales como ladrillos, bloques de hormigón aligerado, tejas, baldosas, hormigón mismo, etc por lo general contienen sales, en la mayoría de las ocasiones, las eflorescencias no provienen directamente del elemento, ya que a estos se les exige unos estándares de fabricación que controlan la cantidad de sales en ellos, sino de los morteros de agarre o montaje de estos, aún así no podemos ignorarlos en la investigación de su posible formación.

            Orígenes del agua.

-La lluvia y el viento, aportan el agua necesaria para la formación de las eflorescencias en los materiales de construcción.

-Agua de condensación, ya sea por condensación superficial o por condensación intersticial dentro de los mismos.

-Humedades de todo tipo ya explicadas anteriormente.

-El agua usada en el transcurso de la obra, en morteros y hormigones principalmente.

            Tipos.

Las eflorescencias tienen el inconveniente que nunca se sabe cuando, donde y como van a aparecer. Se sabe que tienden a manifestarse en determinadas áreas de las obra, por lo que habrá que estar atento a su aparición para actuar. A continuación podemos ver las sales más comunes presentes en el ámbito de la construcción.

– Sales eflorescibles

Las sales eflorescibles que actúan dentro de la construcción es un número elevado, sin embargo hay algunos tipos que son más frecuentes de encontrar en la edificación como son:

Sulfato cálcico (hormigones y mamposterías): Aparece gracias a la existencia de otras sales y en periodos largos de humedad.

Sulfato potásico (arcillas, hormigones y morteros con agua de mar): Provocan una capa cristalina y provocan erosiones del material.

Sulfato magnésico – Sal de Epsom (piedras sedimentarias, yeso): Producen una pequeña erosión al cristalizar. Son manchas de color blanco y no permiten un recubrimiento de pintura sobre ellas.

Carbonato cálcico (materiales calizos): Producen una capa exterior blanca muy clara.

 

– Materiales eflorescibles

Se tratan de los materiales más eflorescibles que se utilizan en construcción. Dependerá la cantidad de sales que tengan según el tipo de material que los constituyan. Además, con los mismos componentes se pueden encontrar distintos niveles de eflorescencias, por lo que la UNE regula la cantidad de sales que contienen los elementos que se van a incorporar a obra. Los tipos de eflorescencia se clasificarán según el tiempo de acción en el que se desarrollen. Siendo las eflorescencias temporales todas aquellas que sean fáciles de disolver nuevamente y que puedan limpiarse con facilidad. Sin embargo, las definidas como permanentes son las que presentan una gran adherencia y por tanto, una enorme dificultad para su eliminación.
Tipos de eflorescencias en materiales mas usados.

            – Ladrillos y bloques cerámicos:

El contenido de sales solubles en el ladrillo puede ser del 2% a más o menos, sales que son susceptibles de provocar eflorescencia. Sin embargo, las sales que aparecen como eflorescencias en el exterior del ladrillo tienen, una composición diferente de la que poseen las sales solubles contenidas en el interior del mismo:

1 – Al colocar el ladrillo en obra los elementos tienden a sacar las sales que se encuentran en su interior, dependerá de la humedad que haya en obra tanto del propio ladrillo como del mortero, siendo este en la mayoría de los casos el culpable. Eflorescencia inevitable.

2 – En los materiales muy eflorescibles debido a las infiltraciones de agua recristalizarán en superficie cuando deje de llover. Con el siguiente día de lluvia las manchas producidas se limpiarán y el proceso comienza de nuevo. Se tratan de eflorescencias cíclicas.

3 – El uso de remates horizontales con ladrillo a sardinel permite una filtración del agua, por tanto se producirá el mismo proceso descrito en el punto anterior. Se tratan de eflorescencias cíclicas.

4 – Los propios elementos constructivos pueden producir eflorescencias sobre el otro material:

– Mortero material que produce las sales: Aparece en perímetro del ladrillo.

– Ladrillo material que produce las sales:

– En el perímetro del propio ladrillo. Por error en ejecución.

– En parte central del ladrillo: Es claramente del propio material.

5 – Humedades producidas por culpa de terreno u hormigón de cimentación. Así como otros tipos de humedades.

6 – Bovedillas utilizadas en los forjados crean eflorescencias en los techos de las mismas por culpa de humedades.
– Ladrillos y bloques de morteros y bloques de hormigón vibrado aligerados o no:

Causas idénticas a las del punto anterior con la salvedad de que los bloques no son de arcilla.

1 – Las eflorescencias que provoquen serán debidos al tipo de árido que se utilice y a los producidos por el cemento.

– Áridos: Aparecen en el centro del bloque. Eflorescencia frecuentes.

– Mortero: Dependerá de la composición y la porosidad de materiales que agarre (según la facilidad que tengan a dejar paso al agua). Aparecen en el perímetro del bloque. Eflorescencias frecuentes.

 

– hormigones en masa o armados y morteros:

Como ya se ha explicado los hormigones y morteros son los principales causantes de las eflorescencias en la construcción, debido a las sales disueltas en su composición. Como en el caso anterior:

1 – Las eflorescencias que provoquen serán debidos al tipo de árido que se utilice y a los producidos por el cemento.

– Áridos: Aparecen en el hormigón o como componente del mortero. Eflorescencia frecuentes.

– Cemento: Dependerá del tipo de cemento usado y de sus controles de calidad.

Eflorescencias frecuentes.

  • Agua de obra: es muy importante el control del agua de amasado de morteros y hormigones, ya que un agua rica en sales dará luego grandes problemas no sólo por eflorescencias o Criptoflorescencias, sino otros problemas que en caso de hormigones armados pueden acabar con el deterioro del armado.

Existen muchos otros elementos pero nos hemos referido a los más ampliamente usados, las baldosas, tejas, cerámicas, etc  siguen las mismas pautas que los ladrillos y elementos cerámicos. En cuanto a piedras naturales, nos referiremos a ellas en una publicación propia debido a su importancia en edificios de gran antigüedad e importancia arquitectónica tales como iglesias, catedrales y otros edificios emblemáticos.

           

Proceso de actuación y diagnostico.

La eflorescencia es una sintomatología de la existencia de humedad y de las características fisicoquímicas de los materiales que componen cada uno de los elementos constructivos que conforman el edificio, como son el contenido de sales, la porosidad… Para evaluar las eflorescencias hay que estudiar su proceso:

Humedad previa: Detectar el tipo de humedad que ha producido la lesión, analizando el recorrido del agua.(tipos generales vistos en publicaciones anteriores.)

Materiales afectados: Establecer cuales son y en que superficies se ha encontrado la agresión de las sales, para estudiar los posibles causantes.

Determinar que origen y tipo de sal que actúa: Se realiza mediante análisis químicos. Este análisis permite conocer las características de la sal por lo que permitirá utilizar un sistema específico de limpieza.

Condiciones ambientales: Habrá de tener en cuenta las condiciones ambientales del lugar donde se ejecuta la obra, ya que habrá una mayor o menor exposición a humedades. Esto, habrá que tenerlo muy en cuenta a la hora de elegir el tipo de ladrillo y el tratamiento de éste. Este apartado es muy importante sobre todo en zonas litorales de mares, lagos o ríos, o en zonas expuestas a climas muy agresivos.

Periodicidad: Se analiza la frecuencia con la que aparecen las lesiones para poder saber que tipo de daños puede llegar a causar.

Una vez realizados estos estudios hay que determinar debido a que causas están originadas las lesiones y realizando un diagnóstico de cada una:

Causas directas: Que tipo de humedad la ha provocado, qué tipo de eflorescencias aparecen y la periodicidad con la que aparecen.

Causas indirectas: Descripción de las sales recristalizadas y los materiales que las contienen, dejando en un segundo plano el tipo de humedad que las ha hecho aflorar.

Síntomas: Descripción de la composición de las sales y las formas de cristalización para definir el tipo de consecuencias que aparecen.

Una vez realizado el diagnóstico podremos  plantear una propuesta para la reparación de las eflorescencias, usando los tratamientos más adecuados.

            Reparaciones.

La reparación de las eflorescencias debe  realizarse reparando las causas que las han provocado además  de los efectos causados. Si sólo reparamos el daño causado, este volverá a repetirse.

A.-Reparación de causas: Se trata de de actuar, mediante interrupción, sobre las causas directas que la producen, esto es, sobre el tipo de humedad que la produce.

Sobre las causas indirectas (la existencia de sales solubles de los materiales) sin embargo es casi imposible actuar en este aspecto, solo en casos muy determinados podremos erradicar esta causa.

Lo habitual es intentar cortar uno de los elementos imprescindibles para la formación de las eflorescencias, el agua. Si logramos identificar el tipo de aportación de humedad al elemento y lo cortamos, también cortaremos el proceso de hidratación de la sal y su migración hacia el exterior del elemento, con lo que se erradicará la eflorescencia.

Los productos hidrofugantes e impermeabilizante sólo son efectivos para esta sintomatología si no ha aparecido aún o si con estos productos podemos atajar el aporte de humedad.

B.-Reparación del efecto: Una vez interrumpidas las filtraciones de agua se procede a la eliminación de las eflorescencias. Se definen distintos sistemas de limpieza:

Limpieza natural: Se disuelven los cristales en agua pulverizada a presión y pasando un cepillo de cerdas por la superficie a limpiar. Dependerá de la dureza del cepillo y el coeficiente de absorción del material la efectividad del método. Normalmente se utiliza un secado artificial. Lo normal es que haya que repetirlo varias veces, con cuidado de no aportar gran cantidad de agua, ya que recordemos que la humedad es una de las variables a eliminar.

Limpieza química: Se tratan de los procesos en los que la sal no se disuelve con facilidad en el agua, por lo que hace falta otro producto para disolverla. Entre los líquidos más utilizados se encuentran: el vinagre (antiguamente) y el ácido clorhídrico (actualmente). El método de limpieza es similar a la limpieza natural, siempre controlando la cantidad de agua y reduciéndola al mínimo posible.

Limpieza mecánica: Se utiliza en los casos en los que las sales se recristalizan formando superficies duras y difíciles de disolver. El tipo de limpieza a realizar dependerá de la dureza de la capa: cepillo de púas metálicas, bujardas y cepilladoras eléctricas o mediante chorros a presión.

Todas estas limpiezas pueden producir alguna alteración en los elementos constructivos a causa de las características del material, por lo que habrá que protegerlas para evitar posibles futuras eflorescencias. Para ello, una vez eliminadas se suelen realizar tratamientos de estabilización superficial e impermeabilizaciones, en fachadas es frecuente el uso de hidrofugantes permeables al vapor de agua como tratamiento preventivo, para evitar o al menos retrasar su reaparición.. Los tratamientos a realizar son los tratamientos que se realizan para prevenir humedades. Pero como ya hemos dicho, lo primero es actuar eliminando el foco de humedad.

            Como prevenir su aparición.

Las prevenciones se orientarán a las decisiones tomadas en proyecto y ejecución de los materiales. Habrá que prevenir dos aspectos a la hora de desarrollar la obra:

Prevención de humedades. Prevenir apariciones de futuras humedades(ya descritas en publicaciones anteriores.)

Asegurar la inexistencia de sales solubles: Habrá que cumplir con lo especificado en el Pliego de Condiciones a la hora de aceptar los materiales que llegan a obra (deberán ser no eflorescibles) y se deberán realizar los correspondientes ensayos de eflorescibilidad a los elementos realizados “in-situ” en obra. Estas comprobaciones habrá que realizarlas tanto con los materiales que van a cara vista como los que no, a no ser que vengan convenientemente certificados por el fabricante.

Durante la construcción: Habrá que evitar que los ladrillos, bloques, tejas, baldosas, etc se mojen demasiado, por tanto, en caso de fuertes lluvias habrá que cubrirlos. Antes de ser trasladados a obra, el fabricante habrá de tener este mismo aspecto en cuenta.

Evitar que los materiales  se contaminen en obra: por absorción de sales solubles de fuentes externas. (no apilarlos sobre escorias del horno, en suelos salinos, encima de productos industriales, terrenos de escombros…).

No permitir que los materiales se mojen por las superficies que no están expuestas a una rápida evaporación. En caso de que aparezcan eflorescencias en zonas no expuestas determina que existen filtraciones anormales de agua debido a una incorrecta ejecución o a un fallo de proyecto.

En definitiva hay que intentar eliminar los dos factores imprescindibles que provoca la aparición de efluorescencias y/o criptofluorescencias.