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Las criptoflorescencias son debidas a las mismas causas que las eflorescencias con la diferencia que la recristalización de las sales disueltas tiene lugar en el interior de la obra afectada y no en su superficie. La evaporación aquí se produce en capas mas profundas, obedeciendo a una superficie del paramento con una estructura  porosa muy abierta o por el efecto de una enérgica y permanente aireación del mismo. Las sales al cristalizar se expanden o agrandan (en la masa interna) provocando la disgregación de los materiales allí presentes, sean estos revoques o ladrillos. En caso de que el paramento se encuentre revestido, irremediablemente se producirá el desprendimiento, destruyendo el revoque, piedra, ladrillo, etc.

La criptoflorescencia es el origen de grandes inconvenientes principalmente en los acabados y normalmente consiste en el desconchamiento de la superficie de las piedras, degradación de la parte vista de algunos ladrillos y, en las obras revestidas, en el desprendimiento parcial o total de éste.

Por lo tanto son diversos componentes los que incurren en la aparición de las criptoflorecencias, tal y como hemos visto anteriormente en las eflorescencias, como el tipo de material, su constitución, la absorción de agua, tamaño de los poros del material, disolución, almacenaje de los materiales, humedad, evaporación y sales existentes en los morteros utilizados, exposición de los materiales a la humedad, ciclos hielo – deshielo (donde los hay o grandes cambios de temperaturas).

Como se explico en la publicación anterior, para evitar que se produzcan las eflorescencias y las criptoflorescencias, hay que localizar la causa que motiva la humedad y solucionarla, ya que actuar a posteriori sobre el contenido en sales de los materiales usados es imposible. A continuación damos las pautas para solucionar este problema en algunos de los elementos que más suelen dañarse por este motivo, eso si, siempre eliminando previamente las humedades, sino se repetirán los efectos.

            – Remedios en la piedra

Hay que desprender completamente la parte desconchada, repicando hasta que lleguemos a la parte sana de esta y lavar bien la superficie nueva con agua clara y cepillarla varias veces, no abusar con la cantidad de agua usada.

Si la piedra afectada es pequeña puede arrancarse del todo y sustituirse por otra nueva de la misma cantera. Si queremos repararla porque es grande podemos labrarle una serie de ranuras de anclaje y se rellena el hueco con mortero formado por una parte y medio de cemento Portland con tres partes de cal grasa o hidráulica y doce partes de arena, remedio más típico, no conviene aumentar más la proporción de cemento porque éste introducirá nuevamente sales solubles en la piedra. Si la parte afectada es bastante profunda, se mezclan al mortero trozos de piedra previamente limpiados. Pueden añadirse al mortero colorante para imitar mejor el color de las demás piedras. También se pueden usar resinas sintéticas o realizar cortes perfectamente ejecutados y sustituir parcialmente el trozo afectado por otra piedra de las mismas características. Siempre que se pueda es mejor sustituir total o parcialmente la piedra. Hay que tener en cuenta que aunque usemos una piedra de características similares su color no será el mismo al ser un elemento natural y al haber estado las antiguas piedras expuestas a las inclemencias del tiempo y en ocasiones a los efectos del tráfico rodado. Mas adelante hablaremos de las sintomatologías que sufren las piedras naturales.

            – Remedios en el ladrillo o bloques.

Se pican los ladrillos o bloques dañados y se sustituyen por trozos de otros bien cocidos cuyo contenido en sales haya sido examinado previamente, o por trozos de bloque perfectamente cortados. Estamos hablando de ladrillos o bloques vistos. Si toda la superficie está atacada, el único remedio es enfoscarla, cuidando de picar antes ranuras en el muro para asegurar la adherencia del revestimiento. Si se trata de un muro cuyo acabado es enfoscado se actuará como sigue.

            – Remedios en el revestimiento

Se pican todas las zonas afectadas y se limpia minuciosamente el muro de escombros y polvo y se reviste nuevamente con mortero de cemento impermeable, pero permeable al vapor, es conveniente usar puentes de adherencia para conseguir un mejor agarre del revestimiento.

               Prevención de la criptoflorescencia

Puede evitarse la ulterior formación de criptoflorescencia utilizando buenos materiales y aislando la obra de posibles penetraciones de humedades, o erradicando las que ya existieran.

Se debe tener especial cuidado en no emplear morteros demasiado fuertes, (gran cantidad de cementos), pues contienen muchas sales solubles que al penetrar en los poros de los ladrillos o de las piedras dan lugar a la formación de criptoflorescencias. Debe procurarse que la densidad del mortero sea equivalente a la del material empleado en la obra. La arena preferible para el mortero es la piedra triturada, pero puede emplearse sin miedo la de río, bien lavada, y la de mar, también bien lavada, cuyo contenido en sales no influye apenas, pues suele ser menor que el del cemento.

Sin llegar a la formación de eflorescencia y criptoflorescencia, las sales higroscópicas pueden producir otras lesiones.

Las sales solubles: sulfatos, nitratos, cloruros y carbonatos.

Los sulfatos son las sales más abundantes y también las más importantes como agentes de alteración; en los edificios pueden proceder de la contaminación ambiental o de los morteros.

Los cloruros son sales muy higroscópicas, relacionadas normalmente con aerosoles marinos, excepcionalmente pueden proceder del suelo (en terrenos evaporíticos) o ser aportados por el hombre en relación con las heladas (sal para evitar la formación del hielo).

Los nitratos se atribuyen a la actividad de los organismos, principalmente proceden de la descomposición de la materia orgánica, cuya fuente pueden ser excrementos en aguas de escorrentía o en aguas freáticas abonos (zona agrícola), aguas fecales (zona urbana).

Los carbonatos están relacionados con sustratos calcáreos y, en general, son menos abundantes y menos nocivos que otras sales.

De todas ellas veremos ahora el ataque por sales de sulfato, ya que los cloruros donde son más dañinos es en las estructuras de hormigón armado o metálicas, los carbonatos normalmente en elementos pétreos. Es posible que hablemos de ellos en otras publicaciones, ahora sólo hablaremos de los sulfatos, que son las más abundantes en obras.

            Lesiones producidas por sulfatos

Sin llegar a la formación de eflorescencia y criptoflorescencia, las sales higroscópicas pueden producir otras lesiones.

Así los defectos producidos por sulfatos adquieren los aspectos siguientes:

En las fábricas de ladrillo o bloques sin enfoscar, deformaciones y grietas en el paramento, debidas a la dilatación del mortero, rotura de los bordes de los ladrillos o bloques, deterioro superficial del mortero, como las causadas por las heladas, que luego continúa ocasionando una laminación de las juntas y, por último, grietas en el paramento.

En muros enfoscados, acentuación de las grietas producidas por la contracción del enfoscado al secare y formación de grietas horizontales a lo largo de las juntas, grandes grietas horizontales y verticales en el enfoscado, apareciendo en algunos un abarquillamiento, desconchaduras y desprendimiento del enfoscado, apareciendo generalmente eflorescencias blancas en la superficie de los ladrillos o bloques expuestos.

            Causas

Estas lesiones se deben a la acción química entre los sulfatos contenidos en la fábrica y los aluminatos que contiene el cemento o las cales hidráulicas empleadas en el mortero y enfoscados, de la que resulta un nuevo compuesto que causa un incremento de volumen.Esta  acción es más rápida en presencia de humedades.

Los sulfatos pueden estar contenidos en los ladrillos, especialmente en los poco cocidos y en las piedras. Pueden provenir también del suelo, disueltos en agua que sube por capilaridad, o estar contenidos en la atmósfera o en el agua de mar, o agua de amasado, lo que contaminaría la fábrica.

Estas lesiones  se manifiestan con mayor frecuencia en chimeneas, tapias, muros de contención, fábricas cubiertas con un enfoscado denso de cemento en el que se hayan producido grietas de retracción y en las inmediaciones de los bajantes de agua de lluvia de los muros, etc.

            Remedios.

Los remedios son básicamente los descritos para las eflorescencias y Criptoflorescencias.

– Si las lesiones de los sulfatos se descubren al principio de producirse, se evitará su extensión eliminando las fuentes de humedad.

– Se rejuntará o enfoscará de nuevo la parte afectada después de quitar todo enfoscado o mortero que no esté bien adherido a la fábrica.

Los elementos que queden muy encorvados o deformados no pueden enderezarse, no hay más remedio que desmontarlos y volverlos a construir.

En el caso concreto de huecos de chimenea, en zonas frías, la humedad que facilita la formación de los sulfatos suele provenir en estos casos del agua de condensación en las campanas de las chimeneas, o en los conductos de extracción de humos, ésta se reduce aislando los conductos  o disponiendo ventiladores que fuercen el tiro.

            – Prevenciones

En primer lugar como ya se ha explicado, debe evitarse en lo posible la formación de humedades, o eliminar las que existan. En todas las partes de obra en que deben esperarse humedades anormales (muros de contención, pozos registros, sótanos, etc.), solo deben emplearse materiales de bajo contenido en sulfatos. Las fábricas expuestas a las salpicaduras del agua de mar deben construirse con ladrillos, bloques, etc de materiales  densos y mortero de cemento, hay que intentar impermeabilizar estas zonas con el uso de hidrofugantes.

No añadir nunca yeso a los morteros que contengan cemento Portland o cales hidráulicas (como hacen algunos constructores para variar la duración del fraguado) esto es muy perjudicial, ya que estamos garantizando la aparición de estas sales.

No aplicar revestimientos ricos de cemento o materiales de construcción que contenga alta proporción de sulfatos, ya que en ellos se forman fácilmente grietas de retracción, por las que puede penetrar agua.

Como podemos para evitar cualquier ataque por sales, lo fundamental es usar materiales de construcción con bajo contenido en sales, en primera instancia y a posteriori, evitar o eliminar todas aquellas humedades que puedan hidratar las sales, si eliminamos una de las variables, solucionaremos el problema.